22 Ene Bañera vs plato de ducha | Decisión clave en reformas de baños
Cuando nos planteamos una reforma de baño en DIKA Estudio, una de las preguntas más frecuentes que recibimos es si merece la pena conservar la bañera o dar el salto a un plato de ducha. Más allá de una simple cuestión práctica, esta elección tiene un impacto profundo en la arquitectura interior, en la sensación espacial y en cómo experimentamos el confort a diario.
Reformar el baño: ¿bañera o ducha?
La bañera: refugio de bienestar
– Relajación y experiencia emocional: La bañera invita a sumergirse, a crear un momento de pausa, a construir una experiencia íntima y casi meditativa. En términos de diseño interior, se convierte en un elemento escultórico, especialmente si apostamos por modelos freestanding o con materiales naturales.
– Valor estético y patrimonial: Una bañera bien elegida puede ser el centro de atención del baño, aportando un carácter nostálgico o incluso lujoso, muy en línea con una arquitectura con «apellidos», donde cada pieza forma parte del relato del espacio.
– Limitaciones de espacio: En baños pequeños, una bañera puede robar una gran parte del espacio útil, dificultando otras soluciones de distribución, almacenaje o mobiliario.
El plato de ducha: optimización y modernidad
– Eficiencia espacial: Un plato de ducha compacto libera metros para otros usos, permite jugar con hornacinas, bancos empotrados o incluso garantiza mayor amplitud visual. Esto es clave para maximizar un baño estrecho o poco luminoso.
– Accesibilidad y seguridad: Al instalar un plato a ras o con poca altura, se reduce el riesgo de resbalones, lo que lo convierte en una opción ideal para personas mayores, con movilidad reducida o para un diseño inclusivo.
– Sostenibilidad y eficiencia: Las duchas suelen consumir menos agua que los baños en bañera, lo que no solo reduce la factura sino también la huella medioambiental.
– Diseño personalizado: En DIKA Estudio valoramos muchísimo la libertad de personalización: tipos de plato (resina, cerámica, formatos, colores), mamparas minimalistas, grifería moderna… todo esto forma parte de la arquitectura del detalle.
– Mantenimiento y limpieza: Los platos de ducha suelen ser más fáciles de limpiar, gracias a superficies más lisas y accesibles, y requieren menos esfuerzo para mantenerlos impecables.
– Reforma y costes: No todo es ventaja: cambiar la bañera por ducha implica obra (alicatado, fontanería, nuevas tomas), lo que puede incrementar el coste inicial.
Cómo abordamos esta decisión en DIKA
En DIKA, nuestra filosofía no se queda en lo superficial: cada reforma parte de un análisis del espacio, de cómo habitas y sueñas con tu baño. Analizamos:
1. El perfil de uso: ¿quieres un lugar para relajarte o un baño eficiente para el día a día?
2. La arquitectura existente: distribución, ventilación, posibilidades estructurales.
3. El diseño visual: materiales, acabados, iluminación, almacenamiento.
4. El futuro valor: cómo la reforma puede revalorizar tu vivienda o mejorar tu calidad de vida.
Por ejemplo, en una intervención similar, transformamos un baño pequeño, con una ducha con mampara de vidrio sin perfilería, incorporamos hornacinas con luz LED y reducimos los obstáculos para lograr un espacio más fluido y luminoso.
Conclusión: apuesta por una reforma con propósito
Elegir entre bañera y plato de ducha no es solo una cuestión de estilo: es un ejercicio arquitectónico y de diseño que puede transformar tu experiencia diaria y la manera en la que habitas tu hogar. En DIKA Estudio, te guiamos para que esa decisión esté alineada con tus necesidades, tu estética y tu visión.
También puedes escribirnos directamente por e-mail a dika@dikaestudio.com


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